SIDA

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SIDA
01 de abril de 2005

Tras dos décadas y miles de millones de euros empleados en la lucha contra el sida, el mundo aún está muy lejos de poner freno a la epidemia. El dinero que los gobiernos donantes desembolsan con tanto bombo no surtirá efecto mientras persista una imagen equivocada del combate contra la enfermedad.

"El mundo ya reconoce la gravedad de la crisis"

No. Por todo el planeta, los que militan en la lucha contra el sida llevan años clamando por un aumento de la ayuda económica de los países ricos que por fin ha empezado a llegar. En 2003 se gastó un total de 4.700 millones de dólares (unos 3.600 millones de euros al cambio actual) en combatir la epidemia en los países pobres. La ONU promovió la creación del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, que en 2005 distribuirá entre 1.400 y 2.000 millones de dólares. El Banco Mundial, por su parte, destina 1.000 millones de dólares a la contención de la epidemia en África. Y George W. Bush anunció en su discurso sobre el estado de la Unión de 2003 el lanzamiento de una iniciativa a cinco años, con un presupuesto de 15.000 millones de dólares, para reforzar la prevención y las ayudas a los huérfanos del sida, así como hacer llegar los antirretrovirales a 14 de los países más golpeados por la enfermedad.

Esa inversión hubiera bastado para contener la epidemia en 1996, pero no es suficiente hoy. Con 4.700 millones de dólares se habrían proporcionado los entonces novedosos antirretrovirales a la mayoría de los enfermos y financiado campañas eficaces de prevención. El sida podría ser ahora una enfermedad de escasa importancia y no una catástrofe mundial. Esa inyección de capital hubiera permitido ahorrar miles de millones de dólares y salvar decenas -tal vez centenares- de millones de vidas. Pero la epidemia no ha remitido y el gasto actual, aunque multiplica por 15 el de 1996, es insuficiente para revertir su curso. El programa de Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA) calcula que el mundo en desarrollo necesitará 12.000 millones de dólares sólo en 2005, sin contar los miles de millones necesarios para poner en pie sistemas sanitarios operativos en decenas de países pobres.

"La falta de dinero es el mayor obstáculo para vencer la epidemia"

Falso. En realidad, es la falta de personal. Actualmente, el principal obstáculo en la lucha contra el sida en África, la región del mundo en que los efectos de la epidemia han sido más devastadores, no es la escasez de dinero, sino de personal: médicos, enfermeras, farmacéuticos, orientadores o trabajadores formados. Sin ellos, África ni siquiera puede hacer pruebas del sida o dar apoyo a los afectados, no digamos ya terapia antirretroviral. No obstante, esa red de trabajadores sanitarios sólo se puede establecer invirtiendo grandes sumas. En el hospital de Addis Abeba (Etiopía), que atiende al grueso de los pacientes de sida con terapia antirretroviral, hay dos médicos y dos enfermeras para unas 2.000 personas. En EE UU, el mismo número de pacientes es atendido por unas quince enfermeras. En Malaui hay una enfermera por cada 4.000 ciudadanos. En muchos países no hay médicos fuera de las grandes ciudades y capitales de distrito. Al acabar con las vidas del personal sanitario y llenar los hospitales, el sida ha intensificado la crisis sanitaria de África, debilitando aún más la atención a la salud.

Hay, no obstante, otra razón para la escasez de profesionales: la emigración de decenas de miles de ellos. Los países ricos, que no desean gastar mucho en hacer atractiva la práctica de la medicina en las zonas rurales o en resolver la escasez de enfermeras, prefieren robar médicos y enfermeras al África anglófona. Tres cuartas partes de los médicos de Ghana emigran a países desarrollados como Gran Bretaña, Canadá, Australia o EE UU en los 10 años siguientes a su licenciatura. Sólo 360 de los 1.200 facultativos formados en Zimbabue en los 90 seguían ejerciendo la medicina allí en 2001. Este saqueo por parte de los mismos países que afirman estar preocupados por el sida en los países en desarrollo denota su falta de escrúpulos. The South African Medical Journal debería incluir menos anuncios pregonando las delicias del ejercicio de la medicina en la Canadá rural.

Los países africanos tienen que mejorar sustancialmente las condiciones de trabajo de sus profesionales de la salud: ofrecer notables mejoras salariales en todas las categorías, así como bonificaciones por el servicio en las áreas rurales, dar cursillos de formación profesional sobre el sida a miles de trabajadores del sector y contratar a decenas de miles de empleados para los puestos clínicos y de gestión. Esta mejora podría agotar por sí sola los recursos financieros que los países ricos reúnen.

"Los pobres no siguen los tratamientos médicos"...

 


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