LGTB_Africa
Refugiados del colectivo LGTB que provienen de Sudán del Sur, Uganda y República Democrática del Congo de camino a Nairobi, Kenia. YASUYOSHI CHIBA/AFP/Getty Images

La decisión del alto tribunal de Botsuana de despenalizar las relaciones homosexuales supone un espaldarazo a la lucha del colectivo LGTBI en África frente a los varapalos sufridos en Kenia con la resolución judicial que mantiene las penas de prisión y el fallecimiento del escritor y activista Binyavanga Wainaina. Pese a las dificultades, la lucha por los derechos LGTBI en el continente avanza imparable. Son ya más de una veintena de países africanos los que han plantado cara a la homofobia.

En 2019, las estaciones para el movimiento LGTBI en África las marcan las resoluciones judiciales. Lo que va entre la decisión del Tribunal Superior de Kenia de no revocar las penas de hasta 14 años de prisión para las relaciones homosexuales a la sentencia opuesta y liberadora de su homólogo en Botsuana. Entre medias, un debate que se ha extendido por todo el continente: de un lado los que, encabezados por las congregaciones católicas, protestantes, evangélicas, así como por los líderes musulmanes, arguyen que la homosexualidad no tiene cabida cultural en el continente. Que ni siquiera existe en muchas lenguas autóctonas una palabra para definirla. De otro, con activistas pero también intelectuales y defensores de los derechos humanos al frente, los que defienden que se trata de algo tan consustancial a la tradición africana que nunca hasta la llegada de los colonizadores fueron perseguidas las relaciones entre personas del mismo sexo o el travestismo.

“La idea de que la homosexualidad no es algo africano no tiene ninguna base. De hecho, lo que no es africano es una ley contra las relaciones entre personas del mismo sexo”, sentenciaron los académicos en derecho constitucional Jill Cottrell Ghai ...