Miembros de Al Qaeda, del frente de Jabhat al Nusra, ondean la bandera de su movimiento en el sur de Damasco, Siria, julio de 2014. AFP/Getty Images
Miembros de Al Qaeda, del frente de Jabhat al Nusra, ondean la bandera de su movimiento en el sur de Damasco, Siria, julio de 2014. AFP/Getty Images

 

El Estado Islámico mantiene un pulso de poder con Al Qaeda por liderar la yihad internacional.

La actual configuración del yihadismo global ha cambiado a raíz de la declaración unilateral de la instauración del califato gobernado por Ibrahim al Husayni al Qurayshi, conocido como Abu Bakr al Baghdadi, líder del Estado Islámico de Siria y el Levante (ISIL).

Las principales facciones constituidas en torno a la primigenia Al Qaeda Central (AQC), eran cronológicamente por orden de creación, Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), el Estado Islámico de Irak, Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), el grupo somalí Al Shabab y la franquicia siria, Jabhat al Nusra.

A este primer grupo hay que añadir el diverso y variable conjunto de organizaciones alineadas o asociadas con Al Qaeda o algunas de sus ramificaciones, como son el Movimiento por la Unicidad y la Yihad en África Occidental (MUYAO), Boko Haram en Nigeria, Therik e Taliban Pakistán (TTP), y Laskhar e Toiba (LeT) en el sur de Asia, además de Yemaa Islamiya y el grupo Abu Sayyaf en el sureste asiático o el Emirato del Cáucaso en territorio ruso.

Una tercera categoría correspondería a los grupos e individuos no vinculados con la red, un indeterminado pero significativo número de células y personas que, si bien igualmente inspirados en la común ideología del yihadismo, se articulan de manera autónoma.

Esta estructura ha permanecido de este modo hasta abril del pasado año cuando Al Baghdadi anunciaba que su organización extendía sus operaciones a la vecina Siria. Ayman al Zawahiri, líder de Al Qaeda, expulsó a la filial iraquí de la red terrorista un mes después, ...