Tráfico en el bulevar Deshmoret e Kombit o bulevar de los Mártires de la Nación, una de las principales vías de Tirana, Albania. (Ken Welsh/Education Images/Universal Images Group/Getty Images)

Una reflexión sobre la libertad en la tradición socialista y liberal a partir de la historia contemporánea albanesa.

Libre. El desafío de crecer en el fin de la historia

Lea Ypi

Anagrama, 2023

Se formulan y escriben las ideas con conceptos, teorías y palabras, con la vida y en la vida. Con la razón y con el alma. Necesita de la libertad de ambas escrituras. Tal vez sea por ello que cuando Lea Ypi, profesora de Teoría Política en la London School of Economics, se propuso escribir un ensayo sobre la idea de libertad en las tradiciones socialista y liberal durante el confinamiento de la pandemia por la Covid-19, le salió el relato de su vida. La presencia de la libertad en ella, en su progresiva toma de conciencia en la Albania de Enver Hoxha y su vivencia del régimen comunista, así como la caída y transformación a la democracia y la economía de mercado del país bajo la “terapia de choque”, que acabó llevando al desmoronamiento del Estado en la crisis de las pirámides financieras en 1997 y a la intervención militar exterior estabilizadora de la operación Alba, momento que coincide con el final del bachillerato de Ypi y la partida hacia Italia para cursar sus estudios universitarios.

Vivencia de la epopeya colectiva de la Albania del régimen de Hoxha, la de su caída y transición pendular hacia el libre mercado, un caso límite de plasmación en la Historia de esa idea de libertad en la tradición socialista y en la liberal, y sus respectivos discursos legitimadores, ideas-fuerza y palabras-talismán; bien sean la lucha de clases, la dictadura del proletariado, la colectivización y la economía planificada, el antiimperialismo y el liderazgo del Partido; bien la mano mágica del mercado, las reformas estructurales, la transparencia y los derechos humanos, la comunidad internacional y la sociedad civil. Ideas cuya aplicación conlleva tragedias como la prisión de familiares o el éxodo colectivo tras la caída del comunismo, o el colapso y la evaporación de las economías de las familias albanesas por la fe en la capacidad multiplicadora del dinero en las pirámides financieras. 

Sin duda esa Historia vivida de Albania nos ofrece material para la reflexión sobre la libertad, y con ello sobre el poder y su significado en uno y otro sistema; y Lea Ypi nos la da en su libro a través de los protagonistas de su historia personal —de su familia y fuera de ella, de sus hechos y de sus palabras— y las ideas y vivencias que encarnan y transmiten. Por ejemplo, en su entorno más inmediato, la concepción de la libertad de su madre, Noli, entendida como ausencia de prohibición para hacer lo que se quiere, y la confianza de que el ejercicio de esa libertad llevará al mejor funcionamiento y satisfacción de la sociedad. O de su padre, Zafo, quien considera contrario a la libertad que se nos diga qué hacer, bien sea en la coerción del comunismo o en la necesidad ineluctable de las reformas estructurales que querían imponerse, como cuando él era administrador del puerto de Dürres —tras la caída de éste— y que implicaban el despido de la mayoría de sus trabajadores, como si fueran números y no personas. Algo en la conciencia de Zafo le dice que la libertad no es sólo la de pensamiento y conciencia, sino también la de las condiciones que nos proporciona la sociedad para realizar nuestra agencia y potencialidad como individuos, en línea con lo que sostiene el economista Amartya Sen en su libro Desarrollo y libertad. O la de su abuela, Nini, quien tras su infancia y primera juventud como hija de un pashá en la Tesalónica otomana, se establece por amor en Albania, donde pasará adversidades y lo perderá todo, excepto la dignidad, en esa concepción de la libertad como afirmación del yo, de la persona que somos y queremos ser, por encima y más allá de las circunstancias y avatares que nos toca vivir. O como —a modo de contrapunto teorizador de cada sistema— Nora, la maestra que les enseña sobre el comunismo en la escuela; o el "Cocodrilo", el funcionario del Banco Mundial apodado de tal manera por el logo que lleva siempre en la camisa, experto en transiciones de países hacia la economía de mercado y la homologación occidental, así como en promover las reformas que comportan. En el epílogo, nos dice la profesora Ypi que la libertad no se sacrifica sólo cuando otros nos dicen qué decir, a dónde ir o cómo comportarnos; que una sociedad que reivindica permitir a sus miembros realizar su potencial, pero no consigue cambiar las estructuras que les impiden florecer, también es opresiva; y que, a pesar de todas las limitaciones, nunca perdemos nuestra libertad interior, la de hacer lo que consideramos justo y adecuado.

Bunker de Enver Hoxha, cerca de Berat, Albania.(Bildagentur-online/Universal Images Group/Getty Images)

Lea Ypi se proponía reflexionar, escribir y hacernos pensar sobre la libertad, acerca de las ideas y teorías sobre ella en las tradiciones socialista y liberal, y sin duda lo consigue como no podría hacerlo un ensayo teorizador. Pues la libertad primera es, de alguna manera, la de pensar sobre el concepto mismo, y aceptar al tiempo la libertad del otro de hacerlo también, de buscarla, de ejercerla y construirla. Comprender y asumir que todas esas concepciones tienen su sentido y necesidad. Entender, como viene a decirnos al final, que la libertad es un anhelo a realizar, que su mundo, nuestro mundo, está tan lejos de la libertad como aquel que sus padres —nuestros padres, podríamos decir en España y tantas otras latitudes— trataron de dejar atrás; pero que, sin comprender los fallos y retos que afrontaron, permaneceremos divididos e irreconciliables, y difícilmente podremos luchar por y para la libertad.

La autora proponía eso, y lo ha conseguido, pero también ha logrado dar voz a Albania, que ésta nos cuente, a través de su relato, la epopeya de su Historia contemporánea, nos invite a vivirla en primera persona, mostrándonos la capacidad de preguntar y preguntarse por lo que pasa y nos pasa, de alguna manera rompiendo un silencio, desterrando la amnesia, llamando a otras voces, tal vez a través de  imágenes que abran la compuerta para que fluya el relato y la tinta sobre el papel en blanco. Como en su caso ese “nunca me pregunté sobre el significado de la libertad hasta el día en que abracé a Stalin”, ese diciembre de 1990 en que la niña de 11 años que fue se agarró a las piernas de su estatua en busca de refugio, y al mirar hacia arriba descubrió con sorpresa que su cabeza no estaba sobre sus hombros, arrancada por quienes protestaban afuera al grito de libertad y democracia. Ese vacío sobre los hombros y ese clamor desencadenan el escribir de Ypi, y en mi caso evoca la imagen del primer Embajador de España en Tirana que fui y que, cercano a finalizar su destino, consiguió visitar la nave donde se guardaban las estatuas de Stalin y otros iconos del comunismo, sobre las que se posaban las palomas y el olvido. Del tiempo en que la abrazara Lea Ypi. Del tiempo en que derribaron la estatua de Hoxha en la Plaza de Skanderbeg y fueron las demás estatuas llevadas al almacén. Evoca en mi caso esa imagen y también la del Coronel ingeniero que sale vivo del bombardeo del búnker que Hoxha le había encargado construir, a partir de lo que le ordena bunkerizar toda Albania. Pues es a través de la construcción de los búnkeres que pueblan el país por fuera y los que nos apresan el alma por dentro que he acometido la reflexión sobre el poder, la libertad y el alma que nos sugiere la epopeya colectiva de la Historia contemporánea de Albania, a partir de haber vivido junto a las albanesas y los albaneses una parte de su recorrido. Liberarse es desbunkerizarse: necesitamos para ello de la prosa y la Filosofía; mas también de la poesía, esa que nos dice que para deconstruir los búnkeres miremos alma adentro, nos preguntemos quién somos, quién queremos ser, qué obra queremos escribir con nuestra vida en el mundo y en la vida, y aprendamos a mirar con el corazón y a escribir poemas con la vida.