He aquí un repaso a las perspectivas y los principales retos para la seguridad y defensa común de la UE en 2016.

La Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD) de la Unión Europea, parte integral de su Política Exterior y de Seguridad Común, debería, al menos en teoría, constituir la manifestación más evidente de la voluntad política de los Estados Miembros de la UE para promover los valores e intereses europeos y contribuir a la paz y la seguridad en todo el mundo.

Un helicóptero francés en la operación de la UE contra la piratería en el Golfo de Adén. Aymeric Vincenoit/AFP/Getty Images
Un helicóptero francés en la operación de la UE contra la piratería en el Golfo de Adén. Aymeric Vincenoit/AFP/Getty Images

Sin embargo, desde su fundación en 1999 y por diversas razones, la PCSD se ha mantenido como una segunda prioridad para los líderes europeos. La escasa predisposición para la utilización del poder duro, la crisis económica y las tendencias a la baja en los presupuestos de defensa pueden explicar en parte esta situación. En consecuencia, aunque se han producido avances notables –sirvan de ejemplo las 18 misiones y operación civiles y/o militares actualmente en marcha–, la PCSD se encuentra hoy muy lejos de la situación prevista en el Tratado de Lisboa, justo en un momento en que el contexto de seguridad en torno a Europa se está deteriorando rápidamente.

Efectivamente, en la actualidad la UE se enfrenta a las mayores amenazas y riesgos desde su creación. Los grandes cambios en el entorno geopolítico que está desestabilizando el orden internacional surgido después de la Segunda Guerra Mundial, los nuevos y viejos conflictos armados próximos a las fronteras europeas, la crisis del euro, una nueva ola de terrorismo yihadista, y, sobre todo, la inmigración masiva que está poniendo en tela de juicio algunos principios europeos que parecían consolidados, parecen argumentos suficientes para explicar la amplitud y ...