La imagen muestra una mano fantasmal dentro de una compleja red de circuitos informáticos en una imagen sobre los piratas informáticos, el riesgo y las desventajas de la tecnología (John Lund via Getty Images)

¿Es posible crear algoritmos humanos? ¿Cómo deberían ser?

En un enjambre digital

La tecnología no es ni buena ni mala, pero tampoco es neutral. Transmite valores. Cuando recibes un whatsapp recibes dos mensajes: uno, lo que dice su contenido; el otro, lo transmite la propia naturaleza de la aplicación y dice “esto es inmediato”. Un whatsapp transmite el valor de la inmediatez, y por ello nos sentimos abocados a responder de manera inmediata. De hecho, si tardamos unos minutos en responder, podemos obtener un nuevo mensaje de reproche por parte de quien nos escribió: “hola???” (cuantos más interrogantes, más reprimenda).

Todo medio de comunicación es en sí mismo un mensaje. Marshall McLuhan lo expresó en 1964 diciendo que el mensaje es el medio. Hace unos años lo explicó muy bien Reid Hoffman, cofundador de LinkedIn, cuando habló de los pecados capitales que transmiten las redes sociales, como, por ejemplo, LinkedIn la codicia o Facebook, la vanidad.

Nos encontramos en un enjambre digital constituido por individuos aislados. Las redes sociales son una concentración casual de personas que no forman una masa. Les falta un alma, un nosotros. Por ejemplo, en Twitter vemos perfiles con nombres simpáticos que simplemente retuitean, responden lacónicamente o indican que algo les gustó. Uniones temporales circunstanciales. No hay una voz, solo ruido.

En este enjambre digital, disponemos de muchos medios de comunicación, pero no por ello tenemos más información para tomar decisiones más acertadas. La suma de información por sí sola no engendra ninguna verdad. Demasiada, deforma. Por eso hoy en día hay gente que piensa que la Tierra es ...