Donald Trump en la Casa Blanca. Brendan Smialowski/AFP/Getty Images

Desde que llegó a la Casa Blanca el presidente Trump ha profundizado las divisiones internas del país y acelerado la crisis de legitimidad de Estados Unidos en el mundo.

En su primer año de gobierno el Presidente de EE UU ha agravado las brechas internas del país y puesto en evidencia su crisis de legitimidad y hegemonía. Las dos cuestiones estaban presentes antes que Donald Trump llegase a la Casa Blanca, pero el populismo ultranacionalista y la agenda conservadora las han acelerado.

El Presidente ha promovido los choques sociales, sea igualando a los antirracistas con los neonazis que en agosto mataron a una mujer en Charlottesville, criticando a los jugadores negros (y blancos) de fútbol americano que protestan por la represión policial, o insultando a la población negra y latina al llamar “países de mierda” a El Salvador, Haití y África.

Tampoco ha perdido la ocasión de promover la violencia nacional e internacional. Ha elogiado a los dictadores de Filipinas, Egipto y Arabia Saudí; amenazó con invadir Venezuela y arrasar Corea del Norte de una forma nunca vista, con resonancias sobre el uso de armas nucleares contra Hiroshima y Nagasaki.

Su gobierno y el Partido Republicano han asumido la explicación falsa que las matanzas que ocurrieron en Las Vegas (59 muertos y 527 heridos) y en Sutherland Springs, Texas, (20 muertos y decenas de heridos) fueron obra de perturbados mentales en vez de tomar medidas de control contra la proliferación de armas en la sociedad. Se estima que hay 265 millones de armas en manos de ciudadanos en EE UU, más de una por adulto. Cada día se registra un incidente en el que mueren cuatro o más personas debido a su uso.

El Presidente ha creado una inédita situación. Se ...