El que fuera secretario de Defensa estadounidense
durante la crisis de
los misiles en Cuba, Robert McNamara, anda preocupado. Sabe lo cerca que hemos
estado. Sus consejos ayudaron al presidente John F. Kennedy
a evitar una catástrofe nuclear. Hoy cree que Estados Unidos tiene que
dejar de utilizar las armas nucleares como instrumento de política exterior.
Es inmoral, ilegal y terriblemente peligroso.















 


Ya es hora –desde hace un tiempo, en mi opinión– de que
Estados Unidos abandone su dependencia de las armas nucleares como instrumento
de política exterior, propia de la guerra fría. A riesgo de parecer
simplista y provocador, considero que la política actual de Washington
en esta materia es inmoral, ilegal, militarmente innecesaria y terriblemente
peligrosa. La posibilidad de un lanzamiento nuclear fortuito o inadvertido
tiene una dimensión inaceptable. Y la Administración Bush, en
vez de reducir ese peligro, ha declarado que está decidida a mantener
este tipo de arsenal de EE UU como puntal de su poder militar, una postura
perjudicial para las normas internacionales que limitan, desde hace 50 años,
la proliferación de armas nucleares y materiales fisibles. Gran parte
de la política nuclear estadounidense actual está en vigor desde
antes de que yo fuera secretario de Defensa. Además, en los años
transcurridos desde entonces se ha vuelto más peligrosa y, desde el
punto de vista diplomático, más destructiva.

Hoy, Estados Unidos tiene desplegadas aproximadamente 4.500 cabezas nucleares
estratégicas ofensivas. Rusia posee alrededor de 3.800. Las fuerzas
estratégicas de Gran Bretaña, Francia y China son mucho menores,
entre 200 y 400 armas en el arsenal de cada uno de esos países. Pakistán
e India, nuevos Estados nucleares, cuentan con menos de cien armas cada uno.
Corea del Norte afirma ...