Con numerosas críticas en su haber, por su conservadurismo y falta de adaptación a los nuevos tiempos, el Grupo Banco Mundial se enfrenta a los retos globales actuales con la adopción de nuevas estrategias. Los BRICS, el papel de China o los países en conflicto son los que marcan la agenda de esta organización que intenta adaptarse a nuevos parámetros geoeconómicos. ¿Renovarse o morir?

Mandel Ngan/AFP/Getty Images


La viñeta es demoledora. Una caricatura del presidente del Banco Mundial (BM), Jim Yong Kim, sentado en un banco y alimentando con monedas de oro a buitres vestidos de ejecutivos. Todo bajo el titular: Estrategia del Grupo Banco Mundial: ¿quién se beneficia? . El análisis, de la ONG Bretton Woods Project, que ejerce de watchdog del Banco y del Fondo Monetario Internacional (FMI), desgrana el cambio de rumbo que Kim ha tratado de imprimir a la Institución; el texto critica uno de sus aspectos más destacados: el de poner más énfasis en la cooperación con el sector privado. Se teme, por lo tanto, que sea una puerta trasera para financiar y beneficiar estos proyectos en lugar de apoyar iniciativas públicas como, por ejemplo, escuelas.

Muchos recuerdan lo que ocurrió con el oleoducto entre Chad y Camerún. Una empresa privada de Exxon Mobile obtuvo el beneplácito y los fondos del Banco bajo el eslogan: "los petrodólares pueden beneficiar a los pobres". Al final, en medio de diversas polémicas sobre la corrupción que supuestamente empañaba el proyecto, se suspendió la financiación por parte de la institución, que suponía el 4% de los 3.700 millones de dólares totales.


Todo activista de izquierdas ha pasado algún momento de su juventud gritando contra el Banco Mundial (y contra su hermano mayor, el FMI). Ambas son para muchos organizaciones propagadoras de un dogma neoliberal ...