Venezuela celebra el aniversario de su Declaración de Independencia en medio de un sinfín de especulaciones sobre un futuro sin Chávez.

 









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Convaleciente y con unos cuantos kilos menos, el presidente Chávez escenificó su vuelta a Venezuela, haciéndola coincidir con los conmemorativos de la Declaración de la Independencia, el 5 de julio de 1811. En Venezuela, el bicentenario tiene una alta carga política y simbólica que Hugo Chávez supo explotar al máximo a favor de su régimen autoritario, nacionalista y antiinjerencista.

Después de haber pasado un mes en La Habana, su aparición en el palacio de Miraflores fue cargada de emociones, y su discurso fue un pálido recuerdo de los tiempos pasados de su poderoso discurso popular. Pero su retorno señaló también un Chávez aparentemente debilitado e incapaz de restaurar la fuerza y omnipresencia de antes.

Algo cambió durante este bicentenario. Igual que su ídolo Simón Bolívar, Hugo Chávez se perfiló como el salvador de la patria y cayó en la trampa de sus propias promesas de poder eterno.

Su enfermedad demuestra no sólo los límites físicos del poder, sino también el desgaste en el poder. Pase lo que pase con el Presidente, será difícil, si no imposible volver a los tiempos iniciales del chavismo. Aunque todavía debilitada, la oposición participa en el Parlamento y está más articulada que antes; la disidencia en las propias filas del chavismo crece y; ante la ausencia de instituciones democráticas, el caos y la violencia se han convertido en la impronta venezolana para resolver conflictos personales, criminales y políticos.

La ausencia del Presidente también revela un enorme vacío de poder. No ha querido o no ha sido capaz de nombrar un sucesor, y las figuras cercanas al presidente no tienen ningún peso propio. La oposición carece de un candidato que esté a la altura (del poder y carisma) de Chávez. Los partidos están débiles, fragmentados y sin recursos. Los disidentes no están organizados o en la cárcel. Hay protestas en la calle pero no se ha articulado ningún movimiento político que ofrezca una alternativa a Hugo Chávez.






























Venezuela es uno de los pocos países latinoamericanos que siguen en recesión, pese a los altos precios de petróleo que permitieron llenar las arcas del Estado

Esta situación contrasta con el pobre balance del chavismo. Hoy, 200 años después de la ocupación colonial, Venezuela es más independiente pero ni más estable ni más rica que en aquel entonces. La polarización política y la articulación de las dos Venezuela han impedido la construcción de un Estado basado en un pacto social. Con una tasa de homicidios de 132 muertos por cada 100.000 habitantes, Caracas es la segunda ciudad más peligrosa de América Latina, la impunidad ...