Baile tradicional chino en Riad. (Fayez Nureldine/AFP/Getty Images)
Baile tradicional chino en Riad, Arabia Saudí, Oriente Medio. (Fayez Nureldine/AFP/Getty Images)

Los dos países asiáticos mueven sus hilos en la región. ¿Puede rediseñar el tablero estratégico este nuevo interés?

Oriente Medio es hoy en día un lugar del planeta donde sería imposible no disponer de un buen diván de psiquiatra cada vez que se analizan con cierta perspectiva todas las interacciones que suceden dentro de dicho espacio regional. La lucha contra Daesh, el inicio de las conversaciones de paz de Siria, la guerra de Yemen, la situación de los refugiados, así como las consecuencias del regreso al tablero diplomático del régimen iraní, centran los focos de atención de los medios de comunicación, de las opiniones públicas internacionales y de las complejas maquinarias diplomáticas.

Bien, a esta estratégica área del mundo, China e India manifiestan, cada vez más, un mayor interés. Sus respectivas agendas geoestratégicas consagran parte de sus esfuerzos en realzar la importancia de orden económico y comercial que para sus intereses nacionales tiene Oriente Medio. Estas naciones asiáticas, que son los nuevos grandes consumidores energéticos globales, no pierden el tiempo en aplicar una especie de diplomacia de la discreción de aquellos que saben cual es el papel que deben ejercer en la zona. Tanto el primer ministro indio, Narendra Modi, como el presidente chino, Xi Jinping, han apostado por incrementar su actividad diplomática en la región y, desde luego, la gran noticia de la vuelta de Irán al escenario internacional, reactiva, aún más si cabe, el papel que en un futuro no muy lejano puedan tener estas dos potencias asiáticas.

Los datos jalonan esta novedosa realidad: en la visita realizada por el presidente de China a la región, el pasado mes de enero, resaltan los acuerdos firmados con Irán, hasta 17 acuerdos bilaterales sobre distintos ámbitos de ...