El presidente chino, Xi Jinping, y el primer ministro indio, Narendra Modi, saludan antes de dar comienzo a conversaciones de alto nivel entre los dos países en Nueva Delhi, India, septiembre de 2014. Raveendran AFP/Getty Images)
El presidente chino, Xi Jinping, y el primer ministro indio, Narendra Modi, saludan antes de dar comienzo a conversaciones de alto nivel entre los dos países en Nueva Delhi, India, septiembre de 2014. Raveendran AFP/Getty Images)

China e India coinciden en la necesidad de establecer un nuevo orden global más acorde a los intereses de los países emergentes, lo que está llevando a sus dirigentes a limar las asperezas de sus relaciones bilaterales. Si se consolidara el acercamiento de los dos gigantes asiáticos, cuyas economías son complementarias, la distribución del poder en el mundo se vería seriamente afectada por la arrolladora realidad de Chindia.

Las enormes diferencias que separan a los vecinos, incluidos sus opuestos sistemas políticos –la meritocracia confuciana-comunista frente a la mayor democracia del mundo—, se diluyen en el empeño del presidente chino, Xi Jinping, por que India sea el pilar de su estrategia de desarrollo regional en el subcontinente asiático, y en el pragmatismo del primer ministro indio, Narendra Modi, dispuesto a dejarse querer por cualquiera que impulse el crecimiento económico de su país. Ambos mandatarios parecen decididos a dar un giro fundamental a las relaciones de sus Estados, cuyo principal obstáculo son las disputas fronterizas.

Después de tres décadas de crecimiento por encima del 10%, todos los índices apuntan a una ralentización de la economía china cuyas máximas cotas de expansión se sitúan en torno al 7% para esta década. India, por el contrario, se prepara para dar el salto que la convertiría en una de las economías más dinámicas del mundo. Para ello cuenta con un sector privado pujante y emprendedor, además del potencial de sus 1.250 millones de habitantes, de los que casi la mitad tiene menos de 25 años. China, por el contrario, se enfrenta a una población envejecida por la política ...