Conozca las claves para crear un nuevo modelo de toma de decisiones en política exterior para España.

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ANWAR AMRO/AFP/Getty Images

El término kitchen cabinet se utilizó en 1831 para caricaturizar la toma de decisiones del presidente estadounidense Andrew Jackson, cuando tras despedir a cinco ministros se hizo famoso por ser aconsejado en su cocina por un grupo de asesores ajenos al Gobierno y sin experiencia en la gestión pública. Es cierto que los líderes deben escuchar opiniones diversas, y que asesores externos pueden aconsejar de forma acertada, pero sin un sistema de toma de decisiones que incluyan tanto expertos como responsables políticos con interés en una decisión, existe un grave riesgo de primar la voluntad sobre el entendimiento.

 

Del cambio de panorama estratégico al cambio institucional

Decidir la participación o retirada de las tropas españolas de una misión internacional, gestionar una crisis ecológica, reaccionar ante un secuestro de cooperantes en el Sahel o ante una acción de piratería en el Índico, son situaciones que los Ejecutivos españoles afrontan con dificultad. En la práctica española observamos cómo estas decisiones, que afectan a varios ministerios y al interés general, las toma el presidente del Gobierno en solitario o tras consultar con alguno de los ministros, pero sin un debate interministerial que permita conocer las visiones y opciones disponibles.

Los cambios experimentados por España en su panorama estratégico inevitablemente conducirán a una reforma del proceso de toma de decisiones. Como recogió el Libro Blanco de la Defensa, se ha pasado de “ser un país pobre, agrícola, rural, sometido a una dictadura, cerrado sobre sí mismo, a ser uno rico, industrial y postindustrial, urbano, que cuenta con una democracia avanzada y abierta al mundo”. En 2005 se creó un Consejo de Defensa Nacional, cuya composición y preparación realizada por una Comisión Interministerial ...