Imagen del abrazo de Rusia y Ucrania en un mural. (Getty Images)

Para lograr una solución duradera del conflicto en Ucrania, es necesario escuchar a ambas partes. En Occidente no conocemos la visión rusa.

Tras trabajar en conflictos de todo tipo en 74 países distintos, he aprendido una regla de oro que se cumple siempre: es imposible solucionar un conflicto sin escuchar a las dos partes.

En Occidente, está extendida la convicción de que Rusia no actúa respondiendo a preocupaciones genuinas, sino que los rusos son malos, expansionistas y ya. Una no respuesta que al no ofrecer razones, cierra cualquier posibilidad de negociación y solo nos deja la opción de la fuerza. Los periodistas occidentales cuentan lo que piensan y sienten los ucranianos, pero nadie nos explica lo que piensan y sienten los rusos. En su lugar, nos hablan tan sólo de su líder, Putin, diciéndonos que es un manipulador agresivo, lo cual es posiblemente verdad, pero sigue sin explicarnos el fondo del asunto.

Aclaro desde ya, para evitar posibles malentendidos, que pienso que nada justifica la invasión de Ucrania. Es más, tras vivir algunas guerras y leer sobre unas cuantas más, estoy convencido de que es una solución absurda. Siempre.

¿Por qué nos debe interesar entender el sentimiento de los ciudadanos rusos? La razón principal es que cuando se para una guerra sin responder a las preocupaciones profundas de un pueblo, ese conflicto tan solo se sumerge temporalmente para volver con más fuerza en cuanto tiene oportunidad. Hay multitud de ejemplos, pero quizá nos sea más cercano el de la rendición de Alemania tras la Primera Guerra Mundial, que sí logró parar la guerra, pero al no abordar los problemas de fondo dio lugar al nazismo y a la guerra más devastadora que ha conocido la humanidad.

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