correcionpolitica
Marcha de mujeres en Boston. (Maddie Meyer/Getty Images)

He aquí las claves para entender qué es la corrección política y cómo se utiliza.

A mis alumnos les pido que me llamen Alana. Ahora bien, siempre tengo que añadir que, si tienen que dirigirse a mí de modo más formal, me llamen Ms. Moceri, nunca Mrs. (“señora”, reservado a las mujeres casadas) ni Miss (“señorita”, para las chicas jóvenes). Hace tiempo que las feministas de habla inglesa crearon “Ms.”, que es un tratamiento formal de la mujer que no tiene en cuenta el estado civil. Es decir, igual que en el caso de los hombres, a los que se llama “Mr.” Estén casados o no. Por desgracia, en español no existe esa solución, y he tenido infinitas discusiones con hombres españoles que me dicen que me alegre de que me llamen “señorita”, porque es una forma de elogiar mi aspecto juvenil. No me lo trago. Llevo demasiado tiempo siendo adulta como para soportar que me llamen jovencita en ningún idioma.

Se podría pensar que si soy tan quisquillosa con los tratamientos es por pura corrección política. “P. C.”, en el habla coloquial estadounidense. Que no son más que palabras, que no hay intención de ofender y que no me ponga tan tremenda. Ese es el primer problema de la corrección política: como pasa con cualquier mensaje, el que lo transmite no sabe cómo se percibe. Para la izquierda estadounidense, en su mayor parte, usar el lenguaje con cuidado no tiene nada que ver con insultar o no. Pero, por otro lado, gran parte de la izquierda acusa a los conservadores, sobre todo, de tres afrentas: sexismo, racismo y homofobia. Para los conservadores, la corrección política es una forma de censura e intolerancia, no solo de las palabras sino de la ideología, ...