Paraguay
Un hombre lee un periódico con los resultados de las elecciones presidenciales en Paraguay. (Norberto Duarte/AFP/Getty Images)

Gobernabilidad y transparencia son los grandes desafíos a los que se enfrenta Paraguay tras las elecciones presidenciales.

Nunca desde la época de la transición había habido unas elecciones tan reñidas en Paraguay. Tan solo unos 94.000 votos separan al nuevo presidente, Mario Abdo Benítez, del Partido Colorado, de su antagonista Efraín Alegre, del Partido Liberal Radical Auténtico. Por primera vez en la historia reciente de este país suramericano, la diferencia entre los principales candidatos se sitúa en un 3,7%, muy por debajo del triunfo arrollador pronosticado por todos los sondeos de opinión en las semanas anteriores a los comicios y en el mismo día de las votaciones.

“Me comprometo a ser factor de unión del Paraguay”, dijo Mario Abdo en su primer discurso oficial, tras conocer su victoria. No le queda otra opción. Los resultados electorales arrojan una frágil mayoría en el Congreso, más fragmentado que nunca. El Partido Colorado perdió tres escaños en el Senado y con los 17 obtenidos no cuenta con una mayoría absoluta. En otras palabras, el nuevo mandatario de Paraguay tendrá que hacer alianzas estratégicas para asegurar la gobernabilidad.

“La tarea principal de Abdo a partir de ahora va a estar en el Congreso Nacional. En la Cámara de Senadores tendrá que construir y sostener la unidad dentro del Partido Colorado, teniendo como principal interlocutor al actual presidente del país, Horacio Cartes”, señala el politólogo Guzmán Ibarra. Cabe recordar que Abdo y Cartes se enfrentaron en diciembre del año pasado en las elecciones primarias para decidir quién sería el sucesor.

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Mario Abdo Benítez tras conocer los resultados electorales que le alzan como presidente en Paraguay. (Eitan Abramovich/AFP/Getty Images)

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