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He aquí las claves para entender cómo ya se está investigando la tecnología 6G, los retos y las consecuencias que tendrá.

Decía el campeón del mundo de ajedrez Emmanuel Lasker que, en plena partida, “cuando veas una buena jugada, encuentra otra mejor”. El 5G está en el foco del debate tecnológico, pero también de pugnas geopolíticas por liderar la carrera de las telecomunicaciones. Aunque no cabe duda de que el 5G va a traer consigo un desarrollo tecnológico sin precedentes, no está de más seguir buscando estrategias y desarrollos aún más innovadores. Esa nueva tecnología, aún inexistente pero que ya se está empezando a investigar, será el 6G.

Tenemos que remontarnos a la década de los 80 para recordar aquello del 1G, que tan solo nos permitía realizar llamadas, o la tecnología 2G en los 90, que introdujo ese gran avance que supuso el envío de SMS. Ya en el siglo XXI, gracias al 3G nos conectamos a Internet a través del teléfono con la llegada del smartphone, y tras la posterior llegada de la banda ancha (4G), podemos reproducir vídeos mucho más rápido y en tiempo real, entre otras cosas. A corto plazo, el 5G va a permitir alojar la inteligencia artificial (IA) en la nube para bajarla desde allí a los dispositivos. En este nuevo año, se venderán móviles de gama alta con 5G. Y de cara al futuro, expertos en telecomunicaciones prevén que el 6G llegue hacia 2030, tecnología que hará que la IA tenga su sitio en los propios dispositivos o cosas conectadas, en lugar de en la nube.

 

Las telecomunicaciones: un sector en constante avance

Ya en 2020, podemos dar por superada la conexión entre personas (4G) y serán los objetos y los dispositivos físicos los que van a estar unidos e ...