David McNew/Getty Images
David McNew/Getty Images

La caída de los precios del crudo que estamos viviendo solo tiene un precedente en la Historia, empezando en la segunda mitad de 2008, al comienzo de la peor crisis económica global en casi un siglo. Es esa ocasión fue la incertidumbre sobre cuánto se contraería la economía mundial. Ahora se debe a la pura y dura manipulación del mercado por parte de Arabia Saudí, país que se niega a recortar la producción, tumbando los precios del barril de Brent más de 55%, alrededor de los 50 dólares desde junio de 2014. Los mercados escarban por cualquier pista que indique un suelo, pero por primera vez no será la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) quien decida.

 

“La OPEP recortará la producción tarde o temprano”

Irrelevante porque la unidad de la OPEP es nula. En todo caso, Arabia Saudí es el único capaz de afectar el suministro abriendo y cerrando el grifo a su antojo. Pero los saudíes tienen poco incentivo para recortar la producción, al menos hasta el verano, y por tanto el suministro global seguirá aumentando.

Su motivación es tanto geopolítica como económica. Por un lado, pretende paliar el músculo de Irán, su máximo adversario, y el de Rusia, que junto con Teherán es el mayor obstáculo en su agenda regional. Y al mismo tiempo busca reconfigurar a golpe de fuerza y a su conveniencia el mercado del crudo, atacando a sus competidores con una estrategia monopolística clásica.

Pero al hacerlo no solo mata a la OPEP, sino que Riad abandona su papel como regulador de precios, que es la fuente de su poder. El mercado encontrará su equilibrio, como lo hace siempre, pero la corrección vendrá por el lado de la demanda y del suministro fuera de la OPEP. De hecho, a ...