Olvídese de las necrológicas prematuras . A ojos de sus detractores, la globalización es la culpable del actual derrumbe financiero, la creciente desigualdad, el comercio injusto y la inseguridad. Para sus impulsores, es la solución a estos problemas. Pero, guste o no, lo que no es discutible es que está aquí para quedarse.



Marea alta: ¿Impulsa la globalización todavía a estos barcos?

“La globalización ha caído víctima de la crisis económica”






No. A no ser que usted crea que la globalización consiste, sobre todo, en el comercio y la inversión internacionales. Pero es mucho más que eso, y los rumores sobre su desaparición –como el reciente obituario escrito por el historiador eco- nómico de la Universidad de Princeton, Harold James, sobre “la difunta gran globalización”– están sobreestimados.




Después de todo, los yihadistas de Indonesia todavía pueden compartir sus planes con extremistas similares en Oriente Medio, mientras los artistas vietnamitas venden ahora sus obras con más facilidad en los mercados europeos y los magistrados españoles se unen con sus colegas latinoamericanos para procesar a torturadores. En palabras del politólogo David Held, la globalización no es nada menos que “la ampliación, profundización y aceleración de la interconexión mundial en todos los aspectos de la vida social contemporánea”, y no sólo entre los distintos terminales de Bloomberg.




De un lado a otro del planeta, personas y grupos de muy distintos orígenes y trayectorias se conectan entre sí, y la crisis económica no desacelerará sus actividades internacionales; en algunos casos, puede que las intensifique. Las organizaciones benéficas, por ejemplo, tendrán que hacer frente a un aumento de la demanda de sus servicios a medida que se multiplique el número de necesitados. Las religiones también ...