Las telecomunicaciones sustituyen al gas como nueva arma geopolítica rusa en América Latina.

 

La decisión de Nicaragua de legitimar las aventuras geopolíticas de Rusia y reconocer la independencia de Abjasia y Osetia del Sur fue bastante extraña. (¿Cuántos nicaragüenses eran conscientes de la existencia de estos enclaves, antes y después de la declaración?). Recientemente, Hugo Chavez ha adoptado la misma postura –ha tardado casi un año, aunque los nicaragüenses claramente robaron el foco.

Dada la especial relación entre Rusia y Nicaragua, merece la pena echar un vistazo a Scartel (también conocida como Yota), una compañía de telecomunicaciones controlada por el Estado ruso, que ha ganado un concurso de 50 millones de dólares (unos 33,5 millones de euros) para proporcionar la red telefónica del país. Su oferta ha logrado ganar a otros participantes, entre los que estaban fuertes empresas como Claro, Movistar y Amnet (Scartel es bastante nueva incluso en su propio país; está sólo presente en un puñado de ciudades rusas).

Según las estimaciones de expertos nicaragüenses en telecomunicaciones, la oferta de Scartel podría reducir en un 10% el coste de la red telefónica del país; a finales de 2008 esta compañía también consiguió un acuerdo para proporcionar a este Estado centoamericano la tecnología WiMax 4G. La pregunta es si estos ahorros en los costes son consecuencia directa de un intento de compensar a Managua por su postura geopolítica.

El asunto más raro es que ahora Scartel está intentando expandirse a… Venezuela. Esto parece demasiado sospechoso para ser una coincidencia: emplear a gigantes estatales, que trabajan en el exterior con precios más baratos a cambio de apoyo geopolítico, parece ser el nuevo modo de promover los objetivos de la política exterior rusa. Esto solía hacerse con el gas y el petróleo, pero estos dos recursos no funcionan tan ...