Las elecciones parlamentarias del Líbano han dejado entrever una cierta alteración de la estructura política, con un papel emergente de las fuerzas de cambio. Aún así, hay una tendencia que define la política libanesa y que siempre ha acompañado a la historia del país: la baja representación femenina. 

Artículo: Castigo político sobre el Líbano de Ethel Bonet

Líbano fue el primer país del mundo árabe en otorgar a las mujeres los mismos derechos de participación política que a los hombres, en 1953. Su papel a la hora de ejercer su derecho a voto es muy activo. En las elecciones de 2018, el 51% de votantes fueron mujeres. Sin embargo, dentro de la vida activa política y la representación parlamentaria es distinto. Según el Índice Global de Brecha de Género de 2020, Líbano ocupa el puesto 149 de 153 en empoderamiento político, siendo Omán y Yemen los únicos países de Oriente Medio con peor clasificación. Arabia Saudí ocupa la posición número 136.

Mirando hacia atrás, las mujeres libanesas estuvieron en gran medida excluidas de la vida política hasta 1992. Después de algunos intentos por garantizar su integración en los diferentes ámbitos de la sociedad, incluido el político, durante el gobierno de Saad Hariri, anterior primer ministro, se consiguió un hito histórico con la creación de un puesto ministerial específico para asuntos de la mujer en 2019. Un paso hacia adelante que acabó generando el efecto contrario al nombrar para el cargo a un hombre.

Según una encuesta realizada por la ONG ABAAD y el Fondo de la ONU para la Democracia, la postura de la población libanesa ha cambiado y se inclina a ver con mejores ojos la presencia de mujeres en la política: el 89% de los encuestados dijo tener intención de votar a una candidata mujer, mientras ...