Drone Warfare. Killing by remote control

Medea Benjamin
241 páginas
OR Books, Nueva York y Londres, 2012

En junio de este año, se presentaba en Ginebra un informe de la ONU sobre los asesinatos extrajudiciales y las ejecuciones sumarias. El relator especial de dicho informe declaró que los asesinatos selectivos mediante el uso de drones, llevados a cabo especialmente por Estados Unidos, amenazan la continuidad del sistema legal internacional vigente desde la Segunda Mundial.

Oficialmente, ninguna de las agencias de seguridad estadounidenses  dispone de un programa de vehículos aéreos no tripulados, también conocidos como drones. La CIA,  ante las sucesivas peticiones por parte de la Unión Americana de Libertades Civiles y el diario The New York Times para que se hicieran públicos algunos documentos relativos a los drones, se ha limitado a decir que no está en disposición de confirmar ni de desmentir la existencia de esos archivos.

AFP/ Getty Images

Una de las consecuencias de este secretismo, como se explicaba recientemente en la revista ProPublica, es que resulta imposible saber la magnitud del uso de drones: cuántas bajas –incluidos civiles, adultos y niños– han causado sus ataques o cuáles son los principios por los que se rigen las agencias de seguridad a la hora de seleccionar los objetivos de estas acciones. Al mismo tiempo, durante la Administración Obama se han sucedido las declaraciones de altos cargos, incluidos el Secretario de Defensa y ex director de la CIA Leon Panetta y el propio presidente Obama, reconociendo implícitamente el uso de drones.

La escritora y activista de derechos humanos estadounidense Medea Benjamin dedica una parte significativa de su libro Drone Warfare. Killing by remote control a explicar esta contradicción política de la Administración Obama y a lamentarse de que un Gobierno que ha convertido los ataques con drones en ...