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El gran volumen de información disponible en Internet y las redes sociales puede ser una fuente para documentar estos delitos.

La enorme cantidad de información que se genera hoy en día (conocida como big data) puede ser una fuente muy importante para descubrir crímenes contra la Humanidad, o incluso para prevenirlos. Tanto ONG como organismos internacionales, por ejemplo, la ONU están desarrollando complejos sistemas de procesado de datos para probar este tipo de delitos.

La proliferación de mensajes de todo tipo (noticias, declaraciones políticas, documentos oficiales, etcétera) a través de telefonía móvil, Internet y en particular por las redes sociales ofrece una fuente importante de conocimiento. El procesado de estos datos puede ser un excelente complemento a las investigaciones sobre el terreno, en especial cuando el trabajo de ONG o medios de comunicación en las zonas de conflicto se convierte en algo realmente peligroso.

El ejemplo más reciente y que ahora está dando más de hablar lo encontramos en la guerra civil de Siria. Desde sus inicios en la primavera de 2011, se vio que es muy complicado obtener información sobre las atrocidades que comete el régimen de Bachar al Assad o grupos radicales como el Estado Islámico por los medios tradicionales exclusivamente.

Pero Humanitarian Tracker, una organización que se autodefine como un foro de ciudadanos implicados en causas humanitarias, ha puesto en marcha el proyecto Syria Tracker, que a través de la gestión de big data, mapean las víctimas del conflicto en el país árabe desde abril de 2011. Combinan el trabajo de voluntarios sobre el terreno que recopilan la información de testigos con el de los investigadores que cotejan los datos que se publican en portales de noticias y redes sociales.

Según los datos del propio Humanitarian Tracker, han trabajado con más de ...