A pesar del enfrentamiento en el corazón de la Unión Europea
sobre la guerra de Irak, del gran desinterés de los ciudadanos europeos mostrado
en las elecciones europeas de junio y de que la UE sigue creciendo menos que
EE UU, un aspecto de la Unión avanza, sigilosamente, a toda marcha. Aunque casi
no se percibe, la Europa de la defensa es casi una realidad.



No puede decirse que el periodo actual sea precisamente una de las épocas doradas
de la Unión Europea. La guerra de Irak dividió la Unión Europea en dos, casi
todas las economías europeas siguen comportándose peor que la de EE UU y las
normas fiscales del Pacto de Crecimiento y Estabilidad han quedado desacreditadas.
Mientras tanto, parece poco probable que los 25 Estados miembros vayan a ratificar
el nuevo Tratado Constitucional, una aprobación necesaria para que se convierta
en ley. Es verdad que la Unión ha conseguido llevar a cabo su reciente ampliación
de forma satisfactoria. Pero las elecciones de junio al Parlamento Europeo enseñan,
entre otras cosas, que muchos votantes ven la UE con una mezcla de indiferencia
y hostilidad.

Sin embargo, hay un aspecto crucial en el que la política de la Unión
sí ha progresado. Sin que la gente se haya dado demasiada cuenta, la
Política Europea de Seguridad y Defensa (PESD), concebida por Jacques
Chirac y Tony Blair durante la reunión que celebraron en Saint Malo (Francia)
en diciembre de 1998, se está haciendo realidad. Es más, el nuevo
Tratado Constitucional refleja el empuje creciente de la defensa europea. Uno
de sus artículos compromete a los Estados miembros a "ofrecer ayuda
y asistencia" si otro "es víctima de una agresión
armada contra su territorio". A Washington no le agradó este artículo
por miedo a que pudiera convertir la UE en una organización de defensa
colectiva que rivalizase con la OTAN. Los británicos aseguraron a los
estadounidenses que era más simbolismo político que un intento
de competir con la Alianza. Otro artículo, no tan polémico, obliga
a los Estados miembros a ayudarse en caso de atentado terrorista.

El Tratado Constitucional contiene asimismo una disposición que permitiría
a un grupo de Estados miembros instaurar una "cooperación estructurada"
en el ámbito de la defensa, es decir, una vanguardia dedicada a desarrollar
los instrumentos necesarios para la guerra, no para el mantenimiento de la paz.
Se incluye un protocolo que establece, como criterio para formar parte de dicho
grupo, tener unidades de combate que puedan ser desplegadas en un plazo de 5
a 30 días. Otro artículo establece que la Unión debe crear
un "organismo europeo de armamentos, investigación y capacidades
militares". Es un avance significativo. Hasta ahora, varios países,
entre ellos el Reino Unido, se habían opuesto a que la UE desempeñara
un papel sustancial en la cooperación en materia de armamento.

Si la Constitución no llega nunca a entrar en vigor, estos artículos
relativos a la defensa no tendrán ningún valor, igual que el resto.
Aun así, en la ...