El milenario sistema de estratificación social por castas indio pervive hoy en día. ¿Cómo afecta a la “mayor democracia del mundo"?

En los últimos dos años hemos asistido a noticias sobre disturbios en India, motivados por la sorprendente demanda de algunas castas de ser reconocidas como “atrasadas”. Se trata de la expresión más reciente de la disfuncionalidad de un sistema social arcaico que es conveniente poner en contexto.

El sistema de castas indio es a la vez muy sencillo y muy complicado de explicar. De forma simple, podemos decir que se trata de un sistema de organización social apoyado en conceptos religiosos que asigna a cada individuo una función en el entramado social de por vida. Así, en este sistema cerrado de estratificación, el estatus de una persona viene definido por la casta en la que ha nacido.

Pero como todo en India, hacer generalizaciones es inútil. Por una parte, el sistema de castas fue oficialmente abolido en la Constitución del nuevo Estado indio en 1947. Por otra, en una población de más de 1.200 millones de personas, la aplicación del sistema de castas varía enormemente de una región a otra en función del desarrollo económico, la educación, la adhesión a principios religiosos o, sobre todo, la condición rural o urbana.

Para entender la situación en India con respecto a las castas a día de hoy es necesario abordar el tema desde dos ángulos. Por un lado, debemos comprender de dónde surgen las castas, cuál es su origen y justificación histórica. Por otro, hay que complementar esa visión con la de India desde su independencia donde, si bien se ha mantenido el concepto tradicional de las castas, este convive con los efectos de una sociedad y un Estado en fases muy dispares de evolución que combinan una innegable modernidad con enormes ...