Foro Económico para la Cooperación Regional en Skopje. (Husamedin Gina/Anadolu Agency via Getty Images)

La iniciativa Open Balkan, que pretendía crear una especie de mini espacio schengen entre los seis países que conforman los Balcanes Occidentales, ha remarcado aún más los profundos problemas y diferencias presentes en la región.

“No me creo que [Edi] Rama participe en esto”, decía Xhorxhina Bami, corresponsal de la publicación Balkan Insight en una comida en Pristina. La joven periodista nació y creció en Albania pero lleva años cubriendo Kosovo, por lo que para ella, como para todo albano-kosovar, esta alianza es percibida como “una traición”.

Mientras Bami se lamentaba, en el Palacio de las Brigadas de Tirana se encontraban el primer ministro albanés, Edi Rama, presidiendo el encuentro. A su izquierda, el presidente serbio, Aleksandar Vucic, le sonríe. Y a la derecha de Rama, Zoran Zaev, el primer ministro macedonio, cerraba el trío. Bosnia y Herzegovina, Kosovo, Montenegro decidieron no participar en esto, al considerarlo un mecanismo que los aleja de su membresía a la UE, pero tampoco faltan referencias a intenciones hegemónicas de los principales defensores de la propuesta (Serbia y Albania) para este contundente rechazo.

Todo esto se trata de la iniciativa Open Balkan, una especie de mini-schengen para los Balcanes Occidentales. En 2021, los líderes de Albania, Macedonia del Norte y Serbia lanzaron el proyecto cuyo objetivo principal es eliminar los controles fronterizos y otras barreras para facilitar la circulación (de personas, mercancías, capitales y servicios) en la región, y permitirá a los ciudadanos viajar utilizando únicamente su tarjeta de identidad. Además, esta iniciativa también plantea la posibilidad de encontrar empleo en cualquiera de los territorios, así como el reconocimiento de títulos, una mejor cooperación en la lucha contra el crimen organizado y la respuesta a los desastres naturales. Este esfuerzo ...