El Gobierno de transición y sus partidarios deben tener cuidado de no caer en políticas torpes que puedan desaprovechar la oportunidad democrática del país y que conlleven consecuencias negativas para el resto de la región.

 










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En medio de la agitación que domina Oriente Medio, en particular la situación en Siria y Libia, Túnez puede parecer hoy un país pacífico que avanza hacia la democracia. Mientras se dispone a organizar las elecciones previstas para el 24 de julio, muchas personas están tratando de constituir partidos con la esperanza de preparar el terreno para un futuro prometedor. El Gobierno de transición ha prohibido a los miembros del régimen del derrocado Ben Alí y el antiguo partido gobernante que se presenten a algún cargo durante diez años, y el primer ministro interino, Beji Caid Essebsi, ha confirmado que el Ejecutivo respalda la paridad obligatoria entre hombres y mujeres para las listas electorales, con unas reglas que garanticen la colocación de las mujeres en puestos en los que puedan salir elegidas. La comunidad internacional también ha expresado su pleno compromiso con el país.

No obstante, un examen más detallado indica que a Túnez le queda mucho para lograr una transición democrática fácil y pacífica. La inestabilidad sigue siendo un problema grave, existe una dicotomía socioeconómica y los tunecinos tienen diferentes puntos de vista sobre las líneas generales de su futuro común.






























A Túnez le queda mucho para lograr una transición democrática fácil y pacífica

A diferencia de Libia, Siria e incluso Argelia y Yemen, ...