Son las armas más pequeñas. Ex niñas soldado, verdugos y víctimas de la guerra en Uganda.  

 




















 

Margaret fue secuestrada por el LRA cuando estaba en el colegio, junto a otros 20 compañeros. cinco años después perdió un brazo en una emboscada del Ejército ugandés. Hoy, a sus 30 años y ya fuera del LRA, desea permanecer en su casa y que sus tres hijos puedan ir al colegio, como ha escrito en el muro que hay a su espalda.

Desde hace más de 20 años, el Ejército de Resistencia del Señor (Lord’s Resistance Army) lleva a cabo una guerra desigual contra el Ejército de Uganda. Como casi siempre en África, detrás de este conflicto hay razones de identidad, territoriales y económicas, en este caso entre un sur más próspero, formado por antiguos reinos bantúes, y un norte ganadero, agrícola y en parte nómada, una unión derivada de las caprichosas fronteras establecidas tras la descolonización británica. En esta guerra se une, además, la carismática figura de un líder, Joseph Kony, un iluminado cuyo objetivo es derrocar al presidente Yoweri Museveni e instaurar en el norte de Uganda un Estado teocrático cristiano y dictatorial basado en los Diez Mandamientos.

Estas dos décadas de lucha se han traducido en más de 1,5 millones de desplazados, cientos de miles de muertos y el secuestro de una cantidad desconocida de niños y niñas (la horquilla es amplia: entre 25.000 y 66.000). El caso es aún más sangrante cuando se sabe que estos menores secuestrados sirven como infantería barata para engrosar las filas de esta guerrilla y atacar a los que antes eran sus vecinos. Eso, ...