Está en todas las quinielas de los países que pueden convertirse en potencias mundiales en este siglo XXI. Sin embargo, la euforia que demuestran los analistas y las versiones oficiales debe ser matizada por una realidad social y unas carencias estructurales que afectan, cotidianamente, a los ciudadanos de a pie.

Brasil acaba de elegir a Dilma Rousseff como continuadora de la obra de Luiz Inácio Lula da Silva, en unas elecciones que muestran cambios sociales de calado y tendencias conservadoras en algunos segmentos sociales del país.

En esta entrevista a la sociedad brasileña, cuyas respuestas representan su opinión mayoritaria según recientes sondeos, salen a flote las esperanzas y preocupaciones de un país complejo, optimista y pujante.

FP en español. ¿Está contenta con los resultados de las elecciones?

Sociedad brasileña. Le seré sincera, a medias. Una parte de mí, la más numerosa, sí, pero con reservas, la prueba es que tuvimos que votar una segunda vez. No nos gustan los cheques en blanco. Otra parte, no tanto. Fíjese que si sumamos los votos de la oposición a la abstención y los votos en blanco tenemos un Brasil que no está satisfecho.













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FP. Pero entonces, ¿cómo explica la victoria de Dilma Rousseff?

SB. Tenía razón el compositor Tom Jobim cuando decía que Brasil no es un país para principiantes. Es sencillo, hemos elegido a Dilma porque en el fondo queremos seguir teniendo a Lula, pero la Constitución se lo impide y aquí somos más serios que en otros sitios. La memoria a veces me falla, cumpliré pronto 190 años, pero le aseguro que estos últimos ocho han sido los más prósperos de nuestra historia. ...