Hay argumentos a favor y en contra de la entrada de Turquía en la Unión Europea. Pese a que las negociaciones durarán años, lo cierto es que este paso está dándose sin un debate previo, serio y a fondo, sobre qué es Europa y qué se quiere que sea.










El Consejo Europeo del pasado 17 de diciembre hizo lo que tenía que hacer, lo que todo el mundo esperaba que hiciera después de 41 años de promesas a Ankara, y fijó octubre de 2005 para el inicio de las negociaciones de adhesión a la Unión Europea (UE), dejando de lado otras alternativas y rodeando de cautelas el proceso que ahora comienza. Sin embargo, la decisión no está exenta de polémica.

Quienes están a favor de la entrada de Turquía aducen, sobre todo, razones estratégicas. Piensan que enriquecerá a una Europa cuya grandeza histórica se ha hecho, precisamente, gracias a su carácter abierto e integrador, tanto en lo cultural como en los ámbitos económico y demográfico. Cerrar ahora la puerta sería renegar de esa última esencia y dejar de ser lo que somos. Una cultura es más rica cuanto más bastarda. La adhesión mostrará que es posible que cristianos y musulmanes vivan juntos basándose en los valores de la Ilustración y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU. Los argumentos más habitualmente utilizados a favor del ingreso de Turquía en la UE son:

Turquía es Europa | Actor principal en la política continental desde mediados del siglo XV, su capital histórica, Estambul, donde vive el 25% de su población, está en Tracia. Turquía formó parte desde 1856 del Concierto europeo y nuestros antepasados del siglo xix se referían al Imperio Otomano como "el hombre enfermo de ...