Una mujer lee las sagradas escrituras en la Catedral Santísima Trinidad de Addis Abeba, Etiopía (Ivan Lieman/AFP/Getty Images)
Una mujer lee las sagradas escrituras en la Catedral Santísima Trinidad de Addis Abeba, Etiopía (Ivan Lieman/AFP/Getty Images)

¿Qué sucede cuando un Gobierno interviene en la religión?

Etiopía es un ejemplo significativo del esfuerzo que están haciendo los gobiernos para encontrar y llevar a la práctica soluciones políticas al extremismo violento por motivos religiosos y a los conflictos sectarios. Con los cambios demográficos y la existencia de mayor libertad religiosa, gestionar los conflictos religiosos y la práctica de la religión es necesariamente una labor compleja y, a veces, peligrosa.

Un contexto distinto ha hecho que el Ejecutivo del Frente Democrático y Revolucionario del Pueblo Etíope (FDRPE) haya pasado de mediar en los conflictos entre grupos confesionales a regular la práctica de la religión, en especial donde existen connotaciones políticas o extremistas. Los actores locales han usado las tendencias intervencionistas del Estado en el ámbito religioso para sacar provecho en las luchas de poder dentro de los estados regionales y étnicos de Etiopía. Los grupos de la oposición, no siempre integrados en partidos, también han utilizado la religión en su propio beneficio político. La experiencia etíope no sólo demuestra que la fe es, cada vez más, un instrumento político, sobre todo a escala local, sino que nos permite extraer una serie de lecciones de la intervención del Gobierno central en la esfera religiosa.

Aunque suele considerarse que Etiopía es un país predominantemente cristiano, el panorama confesional es variado y cambiante, y la religión está cada vez más politizada por parte de diversos actores nacionales, incluido el Estado. La fe está muy arraigada, y todas las religiones del país (en particular la Iglesia ortodoxa) han tenido, en distintos momentos de la historia, una conexión íntima con el Estado y la Administración. En las últimas décadas, la población musulmana, que siempre ha sido ...