El francés Arnaud Geneslay de la 'startup' Haption en una conferencia internacional de tecnología virtual al oeste de Francia, abril de 2015. Jean-Francois Monier/AFP/Getty Images)
El francés Arnaud Geneslay de la 'startup' Haption en una conferencia internacional de tecnología virtual al oeste de Francia, abril de 2015. Jean-Francois Monier/AFP/Getty Images

Los europeístas y euroescépticos se equivocan cuando confunden perder el tren de la innovación con no replicar el modelo de Silicon Valley.

No es fácil poner a los europeístas y los euroescépticos de acuerdo en algo y, muy especialmente, cuando tiene que ver con Estados Unidos; sin embargo, la envidia, el temor y la admiración hacia Silicon Valley lo han conseguido. Ambos creen que no replicar el vibrante modelo de la Bahía de San Francisco muestra el retraso tecnológico y científico del viejísimo continente frente a la primera potencia mundial. Los defensores de la UE piden más presencia y medios para Bruselas para que coordine un impulso histórico y sus detractores exigen exactamente lo contrario después de echar la culpa a los burócratas de la ciudad de los mejillones.

En realidad, puede que esos eternos rivales se equivoquen hasta cuando se ponen de acuerdo en algo. Pasan por alto que Europa es líder en sectores altamente innovadores que se ajustan a su ventaja competitiva, que ha recortado a la mitad la brecha de innovación con EE UU en mitad de una crisis que ha amenazado su supervivencia y, por último, que reúne todas las condiciones para recuperar aún más terreno frente a los wonder boys del valle del silicio gracias a la combinación entre la robótica, la convergencia digital y el fulgurante estreno del Internet de las cosas.

 

Europa apuesta por su ventaja competitiva

Francisco Hervás, uno de los expertos del Joint Research Centre (JRC), un laboratorio de investigación que tiene la Comisión Europea en Sevilla, recordó hace pocas semanas que “lo que necesitamos es innovar y especializarnos sobre todo en nuestros puntos fuertes, ...