El auge de los BRIC es inevitable, pero el declive de Europa no lo es.


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El auge de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China), el declive de la Unión Europea o la fragmentación del poder europeo son frases que se pueden leer diariamente en periódicos de todo el mundo. Airear el éxito de los BRIC, sobre todo en aspectos económicos, pero también en otras áreas, se ha convertido en un lugar común, especialmente en el caso de China. El ascenso de los BRIC ha sido elegido como el acontecimiento número uno de la última década por el columnista de Foreign Policy, David Rothkopf, por encima de la crisis de la eurozona y la crisis de las hipotecas subprime de 2008 que se originó en EE UU. En paralelo, el supuesto declive del proyecto europeo ha sido citado también en incontables ocasiones. Las debilidades y la marginación de la UE, la primacía de los intereses nacionales en detrimento de los europeos en cuanto a la política exterior de la Unión y las divisiones y presiones centrífugas introducidas por las carencias en el diseño del euro han llenado las portadas de los periódicos internacionales. En este contexto el auge de los BRIC ha ayudado a subrayar el declive de Europa en los ojos del mundo internacional y al mismo tiempo ha debilitado seriamente la autoestima de los propios europeos. Mientras que los BRIC crecen sostenidamente, los europeos están en crisis y les suplican que les ayuden a resolver sus problemas económicos.

Desde la última década, las cifras y la información que hemos conocido sobre los logros de los BRIC demuestran que su nueva posición en el sistema internacional no es discutible. Por ejemplo, ...