El papa Francisco en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, enero de 2014. Gabriel Bouys/AFP/Getty Images
El papa Francisco en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, enero de 2014. Gabriel Bouys/AFP/Getty Images

Las claves del pontificado económico de Bergoglio.

Pide que se cierren los comercios en domingo. Critica las trickle-down economics (la teoría de que la riqueza acaba filtrándose de arriba hacia abajo, identificada con las Reaganomics). Asegura que la crisis económica ha sido producto del capitalismo salvaje. Y ha dedicado la misa de Año Nuevo a cargar contra los mercados financieros “no regulados”.

El Papa Francisco es de los más activos en lo que a pontificado económico se refiere. La Iglesia católica siempre se ha asemejado a un club anticapitalista en sus discursos, pero Jorge Mario Bergoglio pone el foco en las desigualdades y los extremos de la política de mercado con el ardor de un activista. Coincide, en muchos aspectos, con el espectro ideológico más socialista y socialdemócrata. Se parece a los economistas de moda de la izquierda: a Thomas Piketty en su crítica a la desigualdad, y a los premios Nobel Joseph Stiglitz y Paul Krugman en sus ataques a los excesos de los mercados financieros. Su discurso es aplaudido por políticos de izquierda como el líder de Podemos Pablo Echenique, que ha llegado a decir que “el programa económico del Papa es el de Podemos”.

Cuando Bergoglio fue elegido el papa número 266 de la mayor Iglesia cristiana del mundo, la católica, Occidente naufragaba en una de las peores turbulencias económicas de la historia reciente. Si Juan Pablo II tuvo que convertirse en el Papa de la Guerra Fría, y cruzó la línea de su mandato espiritual para entrar en política alineándose con Ronald Reagan o Margaret Thatcher en su lucha contra el comunismo, a Francisco parece haberle tocado ser el Papa de la crisis.

Y la recesión, ...