El nombre de Mohamed Lahouaiej Bouhlel en el portero automático donde el autor del ataque de Niza, Francia, vivía. David Ramos/Getty Images
El nombre de Mohamed Lahouaiej Bouhlel en el portero automático donde el autor del ataque de Niza, Francia, vivía. David Ramos/Getty Images

El Estado Islámico ha inaugurado un nuevo tipo de terrorismo que trasciende la actividad de los miembros de la propia organización y los llamados “lobos solitarios”. Se trataría de un franquiciado terrorista que multiplica las acciones criminales en nombre de la matriz.

La irrupción del Daesh en el escenario político mundial ha supuesto la forzosa revisión de conceptos referentes en seguridad y lucha antiterrorista. Independientemente del porvenir del Estado Islámico como califato en Siria e Irak, es decir, como agente que gestiona y ocupa de facto un territorio, su naturaleza como organización terrorista plantea un panorama extraordinariamente complejo, ya que abarca un amplio abanico de formatos en lo que a sus ataques se refiere.

En este sentido, los dos atentados de París (Charlie Hebdo y la sala Bataclan), los perpetrados en los aeropuertos de Bruselas y Estambul, así como la masacre de Bagdad tras el fin del Ramadán, obedecen a una estructura que podemos interpretar como más tradicional, al uso de bandas consideradas de una suerte paramilitar (Al Qaeda, ETA, IRA) con una estructura interna y jerarquía bien definidas y una profesionalización de sus miembros competente; sin embargo, las recientes agresiones de Niza y Orlando se diferencian del patrón anterior y presentan a individuos que cumplen los cánones del terror de Daesh (espectacularidad, simbolismo, respuesta tras una derrota) pero sin mostrar un claro vínculo con la organización. La propia reivindicación del EI sobre Niza apenas fue anunciada por la agencia Amaq (gestionada por el propio aparato propagandístico de la organización) dos días después de los hechos lejos de la contundente y exhaustiva batería de atribuciones que Daesh difundió tras París y Bruselas

Más aún, los propios autores de las ...