Una vieja casa junto a la planta solar de El Bonillo, Albacete, España. (Pablo Blazquez Dominguez/Getty Images)
Una vieja casa junto a la planta solar de El Bonillo, Albacete, España. (Pablo Blazquez Dominguez/Getty Images).

Bienvenidas la de las energías renovables y la eficiencia energética. Claves para entender por qué ha llegado su momento.  

Hay un elemento que se repite de forma tozuda en la mayor parte de los conflictos que vive el mundo desde hace decenas de años: la cuestión energética. Es decir, el control de los yacimientos de petróleo y gas, el control de su transporte y el control de sus mercados.

Nos encontramos en la segunda década del siglo XXI y seguimos viendo que el cambio climático, causado por esa necesidad bulímica de petróleo y gas, no parece suficiente para conseguir pisar el acelerador hacia formas más sostenibles y no contaminantes de obtener la energía que necesitamos.

En realidad, el mundo lleva ya tiempo sumergido en esa encrucijada energética. Un camino trata de avanzar hacia la sostenibilidad. El otro, busca perpetuar hasta el límite de lo posible el modelo basado en los combustibles fósiles, probablemente porque muchas compañías del sector se rigen solo por la ganancia a corto plazo, sin tener en consideración el coste social y ambiental que suponen las extracciones, transporte y uso de los combustibles fósiles y están dispuestas a extraer hasta la última gota del subsuelo…. si se las deja.

Peso a ello, el cambio de rumbo ya se está produciendo. Lo reconoce la propia Agencia Internacional de la Energía, que augura para la energía solar fotovoltaica, por ejemplo, un futuro brillante. Incluso países tan ligados al petróleo como Emiratos Árabes están apostando también por las energías renovables, conscientes de que es imposible sostener sine die el modelo actual.

La cumbre de París lo ha ratificado y ha dejado claro que el cambio de modelo ...