El titular del artículo de Andrés Ortega 'Los muros de

la globalización' (febrero/marzo, 2006) muestra una contradicción

que, a buen seguro, fue un intento de plasmar una realidad igualmente dispar.

La globalización y las fronteras están condenadas a no entenderse.

Y si algo tienen en común los muros de ayer y de hoy es mantener un

statu quo. Además, defender el espíritu de las fronteras y a

la vez la universalización de los derechos humanos es una gran contradicción

de los discursos de los países democráticos, que no sintonizan

la teoría con la praxis.

No creo que la globalización esté necesitada de puertas que

permitan entrar y salir. Más bien no se debe impedir el flujo natural

de la migración. Al igual que la degradación del medio ambiente,

el hambre, el sida y el terrorismo internacional, se trata de otro síntoma

de una mala gestión del mundo. Los problemas globales necesitan compromisos

globales.

  • Juan Antonio Gollonet

    Estudiante de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma

    de Madrid, España

El titular del artículo de Andrés Ortega 'Los muros de

la globalización' (febrero/marzo, 2006) muestra una contradicción

que, a buen seguro, fue un intento de plasmar una realidad igualmente dispar.

La globalización y las fronteras están condenadas a no entenderse.

Y si algo tienen en común los muros de ayer y de hoy es mantener un

statu quo. Además, defender el espíritu de las fronteras y a

la vez la universalización de los derechos humanos es una gran contradicción

de los discursos de los países democráticos, que no sintonizan

la teoría con la praxis.

No creo que la globalización esté necesitada de puertas que

permitan entrar y salir. Más bien no se debe impedir el flujo natural

de la migración. Al igual que la degradación del medio ambiente, ...