La industria militar quiere que los conflictos del futuro los libren soldados robots y vehículos no tripulados. ¿Con derecho a matar?

Los militares quieren robots en los ejércitos del futuro: son más baratos y más fáciles de reemplazar que los seres humanos. La visión de un campo de batalla lleno de máquinas de combate inteligentes parece ciencia-ficción, pero hoy ya hay dispositivos similares en Irak y Afganistán. Por ahora, necesitan una mano que les guíe, aunque está por ver si llegará el momento en el que podrían tomar decisiones por sí mismos, incluso utilizar la fuerza letal, o eso es lo que pretende el Pentágono.

Suena a fantasía, pero basta con echar un vistazo a los planes del Departamento de Defensa de Estados Unidos y su agencia de desarrollo de armamento moderno (DARPA) para constatar que ése es el ambicioso objetivo para las próximas décadas. Según la Ley de Autorización de la Defensa, se espera que en 2015 un tercio de los vehículos terrestres de combate y del armamento no sean tripulados por hombres. Estos aparatos, consideran los militares, reducirían las bajas propias en un conflicto, ya que evitarían exponer a los soldados a situaciones peligrosas. Asimismo, creen que estas armas permitirían llevar a cabo ataques con una precisión quirúrgica y minimizar los riesgos de “daños colaterales”.

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Algunos científicos discrepan de esta visión y creen que es imposible desarrollar un software que equipare el comportamiento de las máquinas al de los humanos. “No tendrán ni la inteligencia ni el sentido común de un soldado de carne y hueso, serán máquinas bobas”, sostiene Noel Sharkey, profesor de la Universidad de Sheffield (Reino Unido) experto en inteligencia artificial y colaborador habitual de la BBC.

Lo cierto es que tener dispositivos de combate autónomos o controlados a distancia ha sido el ...