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Unos hombres descargan mejillones de un barco de pesca pasando por una montaña de residuos plásticos en la orilla de una playa en Jakarta. (Ed Wray/Getty Images)

Los retos medioambientales van mucho más allá del denostado aceite de palma. Varias comunidades locales en Indonesia están intentando encontrar formas de desarrollo más sostenibles para preservar el entorno.

Hace apenas unos meses, la comunidad científica anunciaba con gran bombo que se había identificado una nueva especie de orangután en la isla indonesia de Sumatra. El tapanuli –que hasta entonces se pensaba que formaba parte de la especie del orangután de sumatra– se convertía, junto a ésta y el orangután de borneo, en la tercera especie conocida de este animal. Un recién nacido que, sin embargo, con sólo 800 ejemplares, ya está casi condenado a extinguirse.

Durante años, buena parte de los problemas medioambientales del archipiélago asiático se han relacionado directamente con la expansión de una única industria: la del denostado aceite de palma, del que Indonesia es el principal productor mundial y cuyas exportaciones alcanzaron casi 23.000 millones de dólares en 2017. Y si bien esta industria ha tenido buena parte de culpa en la reducción del hábitat de orangutanes y otras especies, el futuro del tapanuli depende de otra amenaza: una presa hidroeléctrica que será construida por la empresa estatal china Sinohydro y que inundará parte de los bosques donde vive. Así, además de inundar el hábitat de este nuevo gran simio, el proyecto incluye carreteras y cables de alta tensión que aislarán a los grupos de orangutanes y dificultarán su supervivencia.

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Trabajadores del centro de rehabilitación del prorgama de conservación del orangután en el norte de Sumatra. (Ulet Ifansasti/Getty Images)

Y es que los retos medioambientales de este país formado por más de 17.000 islas van mucho más allá ...