El nuevo papa hereda la herida abierta por los casos de pederastia en el país.

Durante el pontificado de Benedicto XVI, Irlanda ha tomado conciencia de su paulatino desapego hacia la Iglesia Católica. Los escándalos de pederastia en el clero irlandés estallaron en los últimos años del papado de Ratzinger, dejando herida la autoridad moral de la Iglesia en un país en el que ocho de cada 10 personas dice ser católico.

Una presunta víctima de abuso sexual sufre un ataque de ansiedad en Dublín, República de Irlanda. AFP/Getty Images


Hace 30 años Irlanda profesaba un servilismo incondicional hacia Roma. Hasta 1985 los irlandeses necesitaban receta médica para comprar un preservativo en la farmacia, en un referéndum, en el 92, rechazaron autorizar el aborto en casos de riesgo de muerte para la madre y hasta 1995 no se legalizó el divorcio. Aún hoy la Iglesia irlandesa controla el 92% de las escuelas primarias, sufragadas por el Gobierno, y a través de las aulas sigue dejando notar su influencia en la sociedad. Pero la asistencia a las misas en las parroquias de Dublín no llega al 10% y si hace 20 años había 200 candidatos al sacerdocio, el año pasado sólo se presentaron dos. Incluso el Gobierno irlandés, que hasta hace poco temía contestar a sus obispos por miedo a perder el voto católico, ha terminado acusando al Vaticano de "minimizar las investigaciones sobre los abusos y encubrir a los sacerdotes culpables". En 2009, un informe oficial reveló la "violencia sexual endémica" de la Iglesia irlandesa, contabilizó 35.000 víctimas de pederastia durante 70 años, y ofreció pruebas de cómo la Policía, los fiscales y la jerarquía del clero irlandés encubrieron a los sacerdotes violadores. La sociedad entró en estado de shock. "Los irlandeses, un pueblo colonizado repetidas veces a lo ...