A: Jacques Rogge, presidente del COI


DE: José María Odriozola, vicepresidente del Comité
Olímpico Español


RE: Cambios en el programa de los futuros Juegos Olímpicos de
verano

Presidente, estamos a pocas semanas del comienzo de los Juegos Olímpicos
de Atenas, los primeros del siglo xxi, y hay muchas incógnitas sobre
su normal desarrollo.

La vuelta a su cuna de este acontecimiento mundial que cada cuatro años
despierta el interés de las sociedades de todos los países del
mundo, hasta de los menos desarrollados, no está exenta de problemas
que sé que le tienen preocupado. A la incertidumbre sobre la finalización
en tiempo y forma de todas las infraestructuras deportivas y logísticas
necesarias para asegurar el éxito de un evento de este calibre, se
une, cada vez con mayor protagonismo, la preocupación por la seguridad
durante los Juegos y el coste añadido que ello conlleva.

Presupuesto por las nubes
Desde los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972, que acabaron con
un saldo de 17 muertos, incluidos cinco de los terroristas del grupo palestino
Septiembre Negro, la obsesión por la seguridad no ha podido abandonar
a los organizadores. Los últimos actos de terrorismo y las guerras
que continúan en muchos lugares del planeta hacen absolutamente perentoria
la necesidad de la ya tradicional tregua olímpica a nivel mundial,
conseguida durante la celebración de ediciones anteriores.

Que el espíritu de paz, convivencia y juego limpio durante esta competición
deportiva se extienda en las semanas de celebración de los Juegos a
todos los ámbitos internacionales es un anhelo de difícil cumplimiento
en los tiempos actuales. Como hay que estar preparados para cualquier eventualidad,
los gastos previstos en materia de seguridad durante los Juegos Olímpicos
están ya presupuestados en más de ...