Kosovo está sumido en un gran embrollo legal. El despliegue de la misión civil europea (EULEX) previsto para el 15 de junio, que se encuentra en un limbo jurídico y operativo, se presenta inviable. Quienes apoyan la independencia no tendrán más remedio que reconsiderar su estrategia.

 

Kosovo se encuentra en peor posición hoy que antes de su declaración de independencia. Hasta ahora 41 Estados lo han reconocido, 60 menos de los que se esperaban. Sólo dos países musulmanes (Afganistán y Turquía) han dado la bienvenida a un Kosovo con una población que pertenece mayoritariamente a esta religión, y ha sido ignorado por África, Asia y América Latina. En la vecindad sólo Albania, Croacia y Bulgaria han aceptado su independencia y en la UE se han opuesto cinco miembros con problemas separatistas, que se han negado a subyugar intereses nacionales y a doblegar la legalidad internacional.














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Purgatorio: Kosovo está atrapado en una independencia supervisada.

La existencia de oposición dentro de la Unión Europea -con España a la cabeza- y la falta de cálculo respecto a la posición legal de la ONU han provocado que la misión civil que Bruselas planeaba desplegar en Kosovo (EULEX) el 15 de junio, que tomaría el relevo de la de Naciones Unidas (UNMIK), yazca en un limbo legal y operativo. La ONU no puede enmendar su mandato ni transferir su autoridad o responsabilidades sin el consentimiento de su Consejo de Seguridad. Están presionando a Naciones Unidas tanto aquellos que se oponen a la independencia, amparándose en la defensa de la legalidad internacional, como los que están dispuestos a llevar a cabo el Plan Ahtisaari, aunque esto suponga saltarse al Consejo ...