En su visita a Estados Unidos, el papa Benedicto XVI probablemente exponga las razones por las que la religión es una fuerza para conseguir la paz en el mundo. Lamentablemente,  los clérigos más importantes del planeta  a veces han ayudado a justificar y a fomentar las peores formas de violencia e intolerancia. Esta semana, FP hace un repaso de los principales predicadores de odio.


Hasan Nasralá





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Religión: Islam chií.


Cargo: Secretario general de Hezbolá.


País: Líbano.


Cita: “Si buscásemos por el mundo una persona más cobarde, despreciable, débil de mente, ideología y religión no encontraríamos ninguna como el judío. Observad que no digo israelí”.


¿Por qué importa? Nasralá  y varios colegas formaron Hezbolá tras la invasión que Israel llevó a cabo en Líbano en 1982. Desde entonces, el grupo se ha convertido en una entidad única en la política mundial: es a la vez un partido político islamista, una organización terrorista y un verdadero Estado dentro de otro al sur de Líbano. La lucha de Hezbolá contra el Ejército israelí en 2006 sólo fomentó su prestigio. El jeque estudió el islam en un seminario en Nayaf (Irak) cuando era adolescente y sigue la rama chií de esta religión difundida por el difunto ayatolá Ruhollah Jomeini. En los últimos años, debido a que ha pasado a ser un importante poder en la sombra dentro del Gobierno libanés, Nasralá ha dejado de pedir una revolución islámica y parece querer trabajar dentro del Estado. Sin embargo, no ha moderado su actitud hacia Israel y todavía exige que la “entidad sionista” desaparezca del mapa.



Joseph Kony




STUART PRICE/AFP/Getty Images

Religión: Cristianismo/culto a la personalidad.


Cargo: Comandante del Ejército del Señor (LRA, en sus ...