Una jóvenes de madrugada a la salida del metro de King's Cross St. Pancras en Londres tras las 24 horas de servios de metro, Night Tube, de la ciudad. (Daniel Leal-Olivas/AFP/Getty Images)
Una jóvenes de madrugada a la salida del metro de King's Cross St. Pancras en Londres tras las 24 horas de servios de metro, Night Tube, de la ciudad. (Daniel Leal-Olivas/AFP/Getty Images)

A pesar de ser un espacio temporal de gran valor social y económico para las ciudades, la noche es una parte del día poco estudiada desde el punto de vista de las políticas públicas.

El miércoles 7 de septiembre fue un día sombrío para la escena nocturna londinense. Fabric, uno de las discotecas más emblemáticas de la ciudad y un templo para géneros como el drum and bass, el house y el techno, cerró sus puertas tras casi dos décadas de funcionamiento. La licencia de este establecimiento fue revocada tras la muerte de dos jóvenes a principios de este año, ambas vinculadas al consumo de estupefacientes.

Esta decisión fue recibida con pesar por parte de personas en todas partes del mundo, encabezadas por el propio alcalde de Londres, Sadiq Khan, quien expresó en su cuenta de Twitter que Fabric es una parte “icónica y esencial” del paisaje cultural de la ciudad. De acuerdo con el alcalde, “durante los últimos 8 años Londres ha perdido el 50% de sus discotecas nocturnas y el 40% de sus establecimientos de música en vivo”. Además de temas regulatorios, este fenómeno se asocia a procesos como la “gentrificación” que viven muchos barrios de la ciudad, y a limitaciones en la oferta de transporte nocturno.

Pero Londres no está sola en esta cruzada nocturna. Muchas ciudades en todo el mundo son testigos de acelerados procesos de urbanización y globalización que, a su vez, dan pie al surgimiento de nuevas necesidades económicas y rutinas sociales que trascienden al horario tradicional de 9 de la noche a 5 de la mañana. Esto es, particularmente, ...