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El Cosco Development became se ha convertido en el barco más grande en cruzar el canal de Panamá. (Rodrigo Arangua/AFP/Getty Images)

La nueva Ruta de la Seda supone para China volver a ser el centro de una amplia red de conexiones global, revolucionando el esquema del comercio mundial y de la geopolítica.

En noviembre de 2017, el XIX Congreso del Partido Comunista de China ponía fin a la primera etapa de mandato de Xi Jinping, iniciándose desde entonces una segunda fase en la que el Presidente chino apostaba por un socialismo con características chinas para la construcción de una nueva era. En el horizonte próximo, la celebración del centenario de la fundación del Partido Comunista Chino en 2021 y, posteriormente, en 2049, la conmemoración de los cien años de la República Popular de China, son las fechas que Xi tiene como referencia para alcanzar el sueño chino y rejuvenecer al gigante asiático. En los próximos tres años, muchos de los grandes proyectos dentro de la nueva Ruta de la Seda estarán operativos y para 2049 la iniciativa se habrá consolidado como la mayor revolución del comercio mundial, formando parte del legado de Xi. De ahí que el líder chino se haya involucrado en primera persona para alcanzar los objetivos planteados.

El carácter inclusivo de la iniciativa hace que todos los países que participan se beneficien del nuevo esquema de comercio, con el efecto positivo de una mejor conexión entre vecinos y un mayor desarrollo económico en estas regiones. Este cambio de actitud en cuestiones de política exterior respecto a antiguos dirigentes chinos, como Deng Xiaoping, que apostaban por mantener un perfil bajo, contrasta con la visión en la era de Xi, que apuesta por una China moderna que persigue el liderazgo en las cuestiones geopolíticas y geoestratégicas que marcarán ...