La Unión Europea, como principal donante de ayuda al desarrollo con que cuenta Honduras, podría jugar un papel mucho más relevante y activo en la búsqueda de una salida para la crisis que atraviesa el país centroamericano.

 

En breve podría quedar libre el puesto de mediador en Honduras. Aumenta el descontento con la labor de la Organización de Estados Americanos (OEA) y del presidente costarricense, Óscar Arias, que diseñó el Acuerdo de San José para conformar un gobierno de reconciliación. La pregunta es si la salida al golpe de Estado debe ser una reconciliación o si lo que está en juego es la democracia en la región, muchas veces hipotecada por los pactos entre las élites para crear una paz ficticia. Un candidato ideal para promover la institucionalidad democrática sería la Unión Europea, con un papel destacado de España como principal socio latinoamericano.














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¿Es posible el retorno? El presidente Manuel Zelaya, en la frontera entre Honduras y Guatemala.



Sería una oportunidad para retomar el histórico rol de la UE en Centroamérica y de hacer valer su influencia como donante en Honduras, país al que en 2006 destinó 173 millones de dólares (unos 121 millones de euros), una cantidad nada desdeñable en la segunda nación más pobre de América Latina. Es cierto que la Unión ha congelado sus fondos y sus contactos diplomáticos, pero ni se ha producido ninguna respuesta política europea ni una condena clara tanto del golpe de Estado como de las aparentes violaciones de los derechos humanos del ilegítimo gobierno de Micheletti.

El conflicto centroamericano en los 80 dio lugar al proceso de San José -las conferencias entre Centroamérica, la UE y el Grupo de Contadora (Colombia, México, Panamá y Venezuela)- que inauguró una intensa relación entre Europa y el conjunto de América Latina. La mediación de la Unión en esta zona, su firme apoyo a la paz y el diseño de una política neutral sigue siendo considerando como uno de los pocos ejemplos de una exitosa actuación conjunta de Europa.

En el caso de Honduras, la política europea se tradujo en la Declaración de Estocolmo, que guió la reconstrucción y transformación del país después del huracán Mitch en 1998. Enfocada en el desarrollo humano y la consolidación democrática, fue impulsada por Alemania, España y Suecia, y supuso el pistoletazo de salida para la coordinación de la ayuda bajo un ambicioso paraguas de metas políticas, sociales y económicas. Viendo esta larga trayectoria, ¿cómo se puede explicar que la UE no tome cartas en el asunto y sólo se limite a apoyar los esfuerzos de otros actores que aportan poco al refuerzo de la institucionalidad? A pesar de que Honduras no tiene gran relevancia para la UE, ha recibido mucha ayuda durante bastante tiempo, aunque parece que ésta no ha contribuido ni a desarrollar ni a estabilizar el país centroamericano. ...