LIBYA-CONFLICT-DIPLOMACY
Combatientes leales al Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) vigilan el techo de un edificio en una zona al sur de la capital libia, Trípoli, en enero de 2020. Mahmud Turkia/AFP/Getty Images.

El conflicto libio continúa intensificándose a pesar de la reciente conferencia de Berlín. La Unión Europea debe trabajar con Estados Unidos y presionar a las potencias regionales para que dejen de alimentar la lucha. 

La reciente escalada de la guerra civil en Libia ha provocado que los europeos estén volviendo a pelear para recuperar la iniciativa de solución a la crisis en la que está sumido el país desde la intervención de la OTAN. Después de la campaña encabezada por Francia y Reino Unido en 2011, que apartó a Muamar al Gadafi del poder, los Estados miembros de la Unión intentaron estabilizar Libia sin lograrlo, dejándolo inmerso en una guerra civil desde mediados de 2014.

El conflicto se ha ido intensificando a medida que actores como los EAU (Emiratos Árabes Unidos), Egipto, Rusia y Turquía se han ido involucrando cada vez más, mientras que los esfuerzos europeos por negociar la paz han sido incoherentes e ineficaces. El peligro actual es que la guerra desencadene una nueva ola de refugiados y un resurgir del Estado Islámico en el país.

A mediados de abril de 2019 el general Jalifa Haftar, que tiene su base en el este de Libia, lanzó una ofensiva contra Trípoli para intentar derrocar al Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA, por sus siglas en inglés) presidido por Fayez al Sarraj y respaldado por la ONU. Un Gobierno que Europa ayudó a instaurar a finales de 2015.  El asedio -que comenzó mientras el enviado especial de Naciones Unidas en Libia, Ghassan Salamé, estaba en Trípoli- ha causado la muerte de cientos de civiles y ha desplazado a 140.000 personas. ...