Cuatro repercusiones del desastre de Japón. 

AFP/Getty Images
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1. Cadena mundial de suministros


El gobierno japonés calcula que los daños del terremoto del 11 de marzo serán superiores a los 300.000 millones de dólares (unos 205 millones de euros), de modo que, sólo con eso, ya será el desastre natural más caro de la historia. Pero sus consecuencias para la economía global pueden ser todavía más graves.

Desde los 80, cada vez hay más empresas, sobre todo en los sectores de las altas tecnologías, que funcionan mediante la fabricación "de último minuto", inventada por Japón, que consiste en tener almacenadas pocas existencias y adquirir componentes a medida que se necesitan, aprovechando las ventajas de un transporte más barato y un software de seguimiento más moderno. La mayoría de las veces, esos componentes de alta tecnología están fabricados en Japón: el país produce el 89% de los condensadores de aluminio mundiales, el 46% de las baterías de ion de litio y el 87% del software para vídeojuegos. Una fábrica situada a 60 kilómetros al oeste de la central de Fukushima fabrica el 20% de las obleas de silicio del planeta, fundamental para las memorias informáticas. Ahora está cerrada, y empresas de alta tecnología como Apple, Hewlett-Packard y Lenovo se preparan para sufrir escasez de existencias.

Con las factorías aún no recuperadas de los daños del terremoto y el tsunami, los responsables han advertido de que la fabricación de muchos productos, desde el iPad de Apple hasta el Dreamliner 787 de Boeing, va a sufrir trastornos y posibles interrupciones. Los efectos del terremoto se notan ya en el popular Toyota Prius, fabricado por completo en Japón: en los concesionarios de California, antes del seísmo, el coche se vendía por término medio a 300 dólares por debajo del ...