América Latina no está en red. La falta de infraestructuras lastra el desarrollo económico y social del subcontinente, que deberá luchar por la integración regional si no quiere quedar por detrás del sureste asiático. La vía escogida, el ambicioso plan IIRSA, tiene un largo recorrido.









Camiones en una carretera latinoamericana


Camino a la muerte: imagen de la carretera que conecta la capital boliviana, La Paz, con los Yungos y la cuenca amazónica, considerada la vía más peligrosa del mundo.




Cómo es posible que en América del Sur haya aún carreteras como la que va de La Paz a Coroico, donde la media de fallecidos en accidentes sea de 20 por kilómetro recorrido, o que en Perú sólo existan 0,36 kilómetros de vía pavimentada por cada mil habitantes, lo que lleva al Banco Mundial a calificar a la red peruana como muy “pobre”? ¿Cómo se entiende que a los productos argentinos les cueste tanto acceder a los puertos chilenos del Pacífico, y viceversa, o que el gas boliviano aún no tenga una salida desde la costa de Perú hacia el mercado estadounidense? Sólo alguien con el espíritu y la destreza de Indiana Jones y todo el tiempo del mundo puede aventurarse a ir por tierra
desde Venezuela a Brasil pasando por los territorios de la Guayana.

La explicación a todo esto es que América Latina tiene una gran deuda con las infraestructuras y, cada año que pasa, ese déficit no hace más que restarle crecimiento a la economía y bienestar a la gente. “No es la falta de dinero lo que ha frenado la creación de nuevas infraestructuras, sino octubre| noviembre 2007 41 la falta de un entorno jurídico estable, un ambiente institucional y legal, podríamos decir, que no eche para ...