Un niño corre en un callejón de Kathputli en Nueva Delhi. Chandan Khanna/AFP/Getty Images

En un mundo de naciones-Estado, resulta esencial estudiar los grandes imperios para comprender los conflictos actuales y futuros.

Visions of Empire, How Five Imperial Regimes Shaped the World

Krishan Kumar

Princeton University Press, 2017

La caída de la Unión Soviética en 1991 pareció acabar de forma definitiva con el largo enfrentamiento entre nación e imperio. Por más que se hablara del nuevo “Imperio Americano” de Estados Unidos, era evidente que el término “imperio” en su sentido clásico, parecía, al menos por el momento, haber tocado a su fin. Proliferaron las afirmaciones de que estábamos presenciando el fin, de que la democracia liberal había triunfado de una vez por todas, pero, 25 años después, esas proclamaciones no parecen tan acertadas. Si la nueva potencia hegemónica era o no un imperio depende de la perspectiva con que se analice, pero lo que es indudable es que tenía que serlo sin decirlo. Sin embargo, la distinción entre imperio y nación —para muchos la forma suprema de organización política a pesar de los horrores causados por los nacionalismos en Europa desde el siglo XIX y en el mundo entero después— no está tan clara como muchos historiadores querrían hacernos creer. El gran historiador Lewis Namier reconocía que el nacionalismo puede adoptar diversas formas y expresiones y que, por tanto, un término como “nacionalismo imperialista” no es tan contradictorio como parece.

Repasar algunos de los principales imperios de la historia y los discursos y la retórica de sus gobernantes ofrece unas perspectivas diferentes sobre un tema complejo. Krishan Kumar analiza de forma original en su último libro cómo contribuyeron cinco regímenes imperiales —el otomano, el de los Habsburgo, el ruso y soviético, el británico y el francés— a configurar el mundo actual. Destaca ...